El Gobierno Nacional activó una campaña nacional para reducir el riesgo de incendios forestales durante la temporada de mayor vulnerabilidad, comprendida entre julio y septiembre, periodo en el que las condiciones climáticas pueden favorecer la propagación del fuego en bosques, páramos y ecosistemas del país.
La iniciativa, liderada por el Ministerio de Ambiente y Energía, busca fortalecer la prevención, promover el uso responsable del fuego y reducir prácticas de riesgo, especialmente en zonas rurales y áreas naturales. Las cifras oficiales muestran la magnitud del problema. En 2025, Ecuador registró 2.157 incendios forestales en 22 provincias, con una afectación total de 17.074,08 hectáreas.
Imbabura aparece como la provincia con mayor superficie quemada: 4.506,53 hectáreas, lo que representa el 26,39 % del total nacional. Frente a este escenario, el Ministerio informó que el trabajo preventivo llegó a más de 20.599 personas, mediante procesos de educación ambiental, fortalecimiento de capacidades, herramientas de gestión territorial y promoción de alternativas al uso del fuego.
La campaña se ejecutará de forma articulada con instituciones como el Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Educación, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, INAMHI, Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos de Quito y ECU 911, con el objetivo de reforzar la respuesta en todo el territorio nacional.
HASTA 16 AÑOS DE PRISIÓN POR INCENDIOS FORESTALES
La viceministra del Ambiente, Alicia Jaramillo, sostuvo que la prevención es la herramienta central para proteger el patrimonio natural.
“Nuestro objetivo es reducir las cifras de incendios forestales registrados en 2025 a través de la educación, la sensibilización y el trabajo conjunto con las instituciones y la ciudadanía. Cada incendio forestal que logramos evitar significa conservar biodiversidad, proteger fuentes de agua, reducir emisiones de carbono y salvaguardar vidas y medios de subsistencia”, señaló.
El Ministerio recordó además que más del 90 % de los incendios forestales tienen origen humano y pueden prevenirse. Por ello, pidió evitar quemas, no arrojar colillas de cigarrillo ni materiales inflamables en áreas naturales y reportar cualquier conato de incendio al ECU 911.
La normativa también contempla sanciones penales. Según el artículo 246 del Código Orgánico Integral Penal, quien provoque directa o indirectamente incendios forestales puede recibir una pena privativa de libertad de 1 a 3 años. Si el fuego ocurre en áreas protegidas, páramos, manglares o bosques nativos, la sanción se agrava. Y si el incendio causa la muerte de una persona, la pena puede aumentar de 13 a 16 años de prisión.

















