Después de casi cinco años sin operaciones ferroviarias, la ruta entre Ibarra y Salinas comenzó a salir del abandono. Cuadrillas técnicas trabajan desde hace aproximadamente tres semanas en la limpieza, evaluación y rehabilitación de un trayecto de 30,1 kilómetros, que atraviesa siete túneles y tres puentes antes de llegar a la parroquia rural ubicada en el valle del Chota.
La meta planteada por Innova EP es completar los trabajos en un plazo máximo de cuatro meses. Si las evaluaciones técnicas, la transferencia de competencias y las decisiones administrativas avanzan según la planificación, el servicio turístico podría comenzar a operar entre noviembre y diciembre de 2026.
Andrés Yépez, jefe de la Unidad de Negocios Ferrocarril de Innova EP, explicó que la reapertura todavía depende de las pruebas y autorizaciones del Ministerio de Infraestructura y Transporte, entidad que mantiene la competencia sobre la vía.
Las primeras intervenciones permitieron abrir sectores cubiertos por vegetación y movilizar una locomotora hasta los puentes para realizar pruebas de carga. Durante dos días, los técnicos midieron la flexión y el comportamiento de las estructuras al soportar el peso del convoy.
El procedimiento busca determinar si los puentes recuperan su posición después del paso de la locomotora y si mantienen condiciones adecuadas para el transporte de pasajeros. Todavía están pendientes nuevas mediciones en varios puntos de inflexión.

La inspección también reveló los efectos de los años de abandono. En distintos sectores fueron sustraídos rieles y placas metálicas de asiento, elementos colocados debajo de los rieles para mantener estable la geometría de la vía.
Los trabajadores encontraron, además, durmientes deteriorados por la humedad y el crecimiento de vegetación. En algunos casos, las raíces penetraron la madera y aceleraron su descomposición.
La evaluación inicial determinó que será necesario sustituir aproximadamente 12.000 durmientes, equivalentes al 25 % de los existentes en los 30,1 kilómetros de recorrido. Hasta el momento se han reemplazado alrededor de 500 unidades, lo que permitió el paso de la locomotora para continuar con los estudios.
El Ministerio de Infraestructura y Transporte entregará inicialmente 1.000 durmientes de hormigón. Estos serán instalados principalmente en los tramos rectos, mientras que en varias curvas se mantendrán estructuras de madera por sus características técnicas.
Yépez explicó que los rieles conservan, en términos generales, buenas condiciones. La mayor intervención se concentrará en los durmientes, las placas de asiento y los elementos que sujetan la vía para evitar que los rieles se separen o pierdan su paralelismo.
La rehabilitación cuenta con un presupuesto municipal que supera los 500.000 dólares. Innova EP prevé ejecutar la mayor cantidad de trabajos mediante administración directa, utilizando su maquinaria y personal ferroviario especializado. Los materiales e insumos deberán adquirirse mediante los procesos establecidos en el sistema de contratación pública.
Paralelamente, el Municipio de Ibarra deberá gestionar la ampliación del convenio concurrente de competencias que actualmente permite operar la ruta Ibarra–Andrade Marín. El nuevo documento deberá incluir el trayecto hacia Salinas para que Innova EP pueda administrar la infraestructura y generar recursos mediante su explotación turística.
DOS TURNOS DIARIOS PARA VISITAR SALINAS
La futura oferta ha sido denominada inicialmente “Ruta de la Bomba y la Sal”, debido a los elementos culturales y productivos que caracterizan a Salinas. El recorrido partirá desde el clima templado de Ibarra y terminará en una zona seca, donde habitan aproximadamente 2.700 personas, en su mayoría afrodescendientes.
Uno de los principales atractivos será el paso por los siete túneles construidos durante la primera mitad del siglo XX. Algunas placas ubicadas en la infraestructura registran fechas comprendidas entre 1931 y 1935.
El trayecto también cruzará tres puentes. Uno de ellos se encuentra sobre el río Chorlaví, tiene aproximadamente 42 metros de longitud y está ubicado a unos 65 metros de altura. Otro atraviesa el río Ambi, con cerca de 92 metros de largo y más de 80 metros de altura sobre el cauce.
La propuesta contempla inicialmente dos salidas diarias. El primer tren partiría de Ibarra a las 07:00. El viaje hasta Salinas duraría alrededor de una hora y media. Los pasajeros permanecerían dos horas en la parroquia para recorrer sus espacios turísticos, consumir productos locales, visitar el museo de la sal y conocer las expresiones culturales afroimbabureñas.
El retorno tomaría otra hora y media, por lo que el convoy llegaría nuevamente a Ibarra cerca de las 12:00. El segundo turno podría salir aproximadamente a las 13:00.
La empresa no contempla viajes nocturnos, debido a las dificultades de acceso vehicular a varios puntos de la vía. Ante una eventual emergencia mecánica o un descarrilamiento, evacuar pasajeros durante la noche sería complejo por la existencia de caminos de segundo y tercer orden.
TREN PANORÁMICO PARA SALINAS

La ruta podría movilizar hasta 420 turistas diarios, de jueves a domingo, según las estimaciones presentadas por Innova EP. La expectativa es que esta afluencia reactive los emprendimientos instalados alrededor de la estación y genere nuevas oportunidades para restaurantes, artesanos, guías y productores locales.
Para cubrir el trayecto se rehabilitará un convoy panorámico con capacidad para 126 pasajeros. La unidad permaneció durante años en la estación de Chimbacalle, en Quito, donde fue grafiteada. Sin embargo, sus puertas evitaron que el interior fuera vandalizado y desmantelado.
El equipo mecánico ya trabaja en la recuperación de los generadores eléctricos y en la evaluación de los componentes internos. Sus ventanas laterales y superiores permitirán observar los cañones de los ríos, los puentes, túneles y paisajes del recorrido.
¿CÓMO ESTÁN LAS ESTACIONES?
La estación de Salinas se mantiene en buenas condiciones. El panorama es distinto en Hoja Blanca, cuya infraestructura fue completamente destruida. Según Yépez, fueron sustraídos sanitarios, cerámicas, puertas y marcos de ventanas.
Innova EP no contempla, por el momento, rehabilitar esa estación debido al elevado costo de reconstrucción y vigilancia. Mantener un punto de seguridad durante las 24 horas representaría cerca de 3.300 dólares mensuales, sin contar la inversión necesaria para restaurar el inmueble.
La planificación también analiza mantener separadas las rutas Ibarra–Andrade Marín e Ibarra–Salinas para garantizar su sostenibilidad financiera. Sin embargo, podrían organizarse recorridos extraordinarios que integren ambos trayectos, con alrededor de 44 kilómetros de experiencia ferroviaria.

















