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HATUN PUNCHA, TIEMPO DE UNIÓN, RENOVACIÓN Y AGRADECIMIENTO A LA PACHAMAMA

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Por Amparito Rosero

El solsticio de junio trae consigo las principales celebraciones de la cosmovisión andina. Hablar del Inti Raymi, la Fiesta del Sol, y del Hatun Puncha, el Gran Día, es adentrarse a profundidad a las raíces culturales de las comunidades kichwas de Imbabura y del norte del Ecuador.

El objetivo principal de esta celebración es agradecer a la Pachamama o Madre Tierra por las cosechas y fortalecer la conexión con ella. La festividad se desarrolla después del solsticio de verano, el 21 de junio, cuando inicia la temporada de recolección y, al mismo tiempo, la tierra entra en un periodo de descanso y preparación para la siguiente siembra.

EL BAÑO RITUAL ABRE LA CELEBRACIÓN EN LA VÍSPERA DE SAN JUAN

En Cotacachi, epicentro del Hatun Puncha, la noche del 23 de junio, durante la víspera de San Juan, se realiza uno de los rituales de mayor importancia espiritual: el baño ritual o Armay Tuta. En esta ceremonia, los bailadores se dirigen hacia el pukyo, la vertiente de cada comunidad, para tomar un baño nocturno y recibir la fuerza y el brío necesarios para bailar durante varios días en largas e intensas jornadas de zapateo.

El tayta Alberto Túquerres, antiguo capitán de la comunidad La Calera, decía que “el baño era el que daba el poder para no tener miedo durante la Toma de la Plaza, no ve que antes peleábamos con Cercado y San Martín”.

Por su parte, el tayta Rafael Quezada, flautero de la comunidad Ashambuela, asegura que los baños se realizan bajo la luz de la luna.

“Nosotros nos sentimos bien fuertes, en esas vertientes hay algo que nos da fuerzas. Y es que nos bañamos y nos sentimos alentados, no sentimos vaguería para bailar”.

Una vez que los karis, los hombres, reciben la energía del agua, quedan listos para zapatear y participar en la tradicional Toma de la Plaza, que se realiza el 24 de junio, día de San Juan.

LA TOMA DE LA PLAZA REÚNE A COMUNIDADES ALTAS Y BAJAS DE COTACACHI

Capitanes y capitanas lideran a los danzantes de los cabildos durante la Toma de la Plaza, que se realiza en el parque Abdón Calderón, también conocido como La Matriz.

Tomarse la plaza se convierte en el propósito principal de los bailadores que llegan desde las comunidades altas y bajas. En cada una de las esquinas, zapatean con fuerza como si quisieran despertar a la madre tierra de un profundo sueño, y bailan en círculos para conectarse con su energía.

En la antigüedad, se creía que los bailes al ritmo de la música andina y los enfrentamientos eran actos de rebeldía frente a los poderes institucionales, como la iglesia y la municipalidad, asentados alrededor del parque principal. También se creía que, si había sangre de por medio, esta servía como tributo a la Pachamama.

El tayta Carlos Bonilla, flautero de la comunidad El Batán, recuerda: “Antes han trabajado indígenas haciendo el parque, ayudamos a construir la iglesia en mingas. Asi que nosotros somos dueños también”.

En la actualidad, los líderes ya no asumen ese posicionamiento. Ellos señalan que la principal premisa de la Toma de la Plaza es mantener viva su cultura, sus tradiciones y lograr que la celebración continúe transmitiéndose de generación en generación.

Para ser parte del grupo de danzantes, la vestimenta es fundamental, principalmente durante el Hatun Puncha, cuando los karis son quienes se toman la plaza. Ellos visten pantalones cubiertos con zamarros, camisas bordadas o de cuadros estampados, según la comunidad a la que representan, y sombreros negros con copas en punta, que los conectarían con los rayos del sol con mayor facilidad. En la antigüedad, esos sombreros también los protegían durante los enfrentamientos.

Con aciales en sus manos, zapatean al son de las flautas, rondines churos y guitarras. Silban a cada paso. Alberto Cachiguango dice que danzan en círculos para simular los movimientos de la tierra alrededor del astro rey al que rinden pleitesía.

En este 2026, los días de Hatun Puncha en Cotacachi serán el 24 y 25 de junio. Luego de tres días, las comunidades retoman la Toma de la Plaza. Antes de ese retorno, durante la víspera de San Pedro, en la noche del 28 de junio, en lugar del baño ritual, los indígenas encienden fogatas en las comunidades, preparan y comparten alimentos con su tradicional bebida, la chicha de jora, y bailan antes de regresar los días 29 y 30 de junio a la plaza para continuar con la celebración.

El fuego de la noche de San Pedro representa la limpieza espiritual y la quema de lo viejo, lo malo y atrae la buena suerte.

Los eventos de esta celebración, considerada una de las más importantes de la cosmovisión andina en el marco del Inti Raymi, finalizan el 1 de julio con el Warmi Puncha, el Día de las Mujeres. En esa jornada, ellas son quienes bailan, tocan los instrumentos andinos, hacen sonar el churo, zapatean y se toman la plaza.


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