La creación del Registro Civil se remonta al 29 de octubre de 1900, cuando se publicó la Ley de Registro Civil durante el Gobierno de Eloy Alfaro.
Hoy, la entidad cuenta con 225 puntos de atención en Ecuador, incluidos los que funcionan en hospitales públicos.
Esta institución emitió 7’367.468 cédulas y 1’570.776 pasaportes entre enero de 2024 y octubre de 2026, según el balance difundido por la institución al cumplir 126 años.
Uno de los cambios en el acceso a estos documentos fue la eliminación del agendamiento previo: el pasaporte se puede tramitar sin turno desde septiembre de 2025 y la cédula, desde diciembre del mismo año, de acuerdo con el boletín institucional.
PASAPORTES EN 64 AGENCIAS Y MÁS DE 10.000 BRIGADAS
Desde marzo de 2026, el servicio de pasaportes pasó de 30 a 64 agencias. Esta ampliación forma parte de las medidas reportadas por la entidad para acercar los trámites a la ciudadanía.
La atención fuera de las oficinas también integra el balance. Entre 2024 y septiembre de 2026 se ejecutaron 10.124 brigadas móviles, que beneficiaron a 272.116 personas, especialmente a integrantes de grupos de atención prioritaria y habitantes de sectores de difícil acceso.
En el ámbito de la identidad cultural, el Registro Civil informó que 430.459 ciudadanos se han autoidentificado como integrantes de las 14 nacionalidades y 18 pueblos del país desde que se incorporó el campo de autoidentificación étnica, en abril de 2025.
CÉDULA DIGITAL Y CONSULTAS LAS 24 HORAS
La cédula de policarbonato incorporó en 2026 un nuevo elemento de seguridad y un código QR que conecta con servicios y programas gubernamentales. A esta herramienta se suma la cédula digital, disponible a través de DATA 593, plataforma que, según la institución, cuenta con cerca de tres millones de usuarios.
La entidad también reportó la disponibilidad de la asistente virtual 119, diseñada con inteligencia artificial para responder consultas durante las 24 horas del día, los 365 días del año.

El director general del Registro Civil, Jorge Osorio Guarderas, vinculó estos cambios con el acceso a derechos.
“Detrás de una cédula, un pasaporte o una inscripción hay una historia, una familia y derechos que deben ser garantizados”, señaló.



















